Tras declarar ante el juzgado de guardia de la capital, quedó en libertad con cargos por un presunto delito de estafa, aunque no se le impuso ninguna medida cautelar, salvo la de comparecer a presencia judicial cuando se le requiera por el instructor.
Estuvo representado por el penalista Javier Arias González, quien explicó a este periódico que actualmente están proliferando «los negocios jurídicos criminalizados», es decir, la transacciones que estarían a medio camino entre el Derecho Penal y el Civil y que consisten en contratos que, una vez satisfechas las sumas, generalmente pequeñas, no son cumplidos por quien presta el servicio. Esta parte sabía desde un principio que no iba a poder colmar las aspiraciones del contratante en el caso de este tipo de negocios, apunta el jurista.
En este asunto concreto, el falso agente se ponía en contacto con los padres de los jugadores, y les pedía diversas cantidades con la promesa de introducirlos en el mercado futbolístico europeo y en la órbita de grandes clubes. LEER MAS
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