«Era totalmente diferente a los demás. Los niños a esa edad se caen, chupan mucho, no ven al compañero, pero él con 12 o 13 años ya hacía las mismas cosas que ahora. Pasaba con el interior, con el exterior, hacía de todo». Ginés Meléndez, el seleccionador sub’17, fue el primero en descubrir a Iniesta cuando dirigía las categorías inferiores del Albacete.
«Son las casualidades de la vida. Me lo trajo un maestro», recuerda. «Me dijo que había un chico en Fuentealbilla que jugaba de maravilla. Le dije que lo trajera y ya se quedó con nosotros. Ya se veía que, si no le pasaba nada, iba a ser algo grande», dice Ginés.
Después, a Iniesta se lo llevó el Barcelona y a Ginés lo llamó Iñaki Sáez para que trabajara con él y con Juan Santisteban en las categorías inferiores de la Federación. «A mí me llamó Javier Clemente», dice Iñaki. Se encargaba de la selección sub’19 y la sub’21. Además, se ocupaba de coordinar a todas las categorías y, después de haberse pasado media vida en el Athletic, decidió aplicar lo que había aprendido en Lezama. Así ganó el primer Mundial para España, el sub’20 de Nigeria en 1999.
«Tratamos de que todo el mundo opinara. Juan [Santisteban], Ginés [Meléndez] y yo hacíamos las listas de las selecciones entre todos. Seis ojos se equivocan menos que dos», asegura Iñaki Sáez. Pero no estaban solos. «Hay 19 territoriales, cada una con tres seleccionadores para los de 14, los de 16 y los de 18 años. Teníamos 57 seleccionadores que trabajaban para nosotros. Así es muy difícil que se nos escape ningún jugador», afirma. Ginés lo coordinaba todo. Él viajaba para ver a los chicos y después estudiaba los informes junto a Sáez y Santisteban. La prueba definitiva era verlos en Las Rozas. Cuando jugaban en la selección ya conocían todo de sus futbolistas.
Santisteban y Sáez están jubilados. Sólo queda Ginés en la Federación. Pero el método es el mismo. El que Stielike copió en 2002 para la Federación Alemana. Los 23 ganadores del Mundial pasaron por sus manos. Ahora, Iñaki Sáez los analiza para LA RAZÓN.
1. Casillas.Siempre fue un adelantado. Ganó el Mundial sub’20 cuando sólo tenía 17 años. También apareció muy pronto en el Madrid y en la selección, pero por su personalidad no le pesó. Es muy rápido, con muchos reflejos, y fuera del campo es buen compañero y muy alegre. Se llevaba bien con todos.
4. Puyol. Nosotros lo pusimos de defensa. Jugaba en el centro del campo en el Barça B. Se adapta a todo, transmite casta, entrega. Siempre atento, muy pendiente de sus compañeros.
5. Iniesta. Ginés siempre me recuerda que cuando entrenábamos al Albacete, un día lo vimos en el campo de al lado y dije: «Ese pequeño va a salir futbolista». Por su forma de conducir la pelota, de tratarla, se veía que iba a ser un grande. Es capaz de eludir al rival en cualquier sitio. Todos los jugadores tienen un rincón de seguridad donde se sienten más cómodos. Para él, ese rincón es todo el campo.
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