06 mayo 2010

INSULTAR A UN ARBITRO PUEDE SUPONER CONDENA PENAL

El pensar que "todo vale" en el fútbol puede suponer a algunos un disgusto inesperado. Vivimos en país en el que por muchos llamamientos a la cordura que se realicen parece que el castigo es la única vía para hacernos reaccionar. Por eso voy a exponer aquí tres casos como ejemplo de varios que existen, de lo que puede suponer un insulto a un colegiado. La ¿justicia deportiva? no favorece precisamente una disminución de la violencia y para ejemplos los tenemos en Galicia sin ir mas lejos, donde a pesar de la petición de Tolerancia Cero por parte de la Xunta, los casos graves no disminuyeron sino que se siguen produciendo semana tras semana. Si se dice "tolerancia cero" y no se hace nada al respecto la impresión que nos da es:  "palabra de político en el momento oportuno" con la credibilidad que esto ofrece...y a otra cosa. Los Comités actúan de acuerdo con la legislación deportiva a la que tienen que ceñirse (o así debería ser) y es esta la que tendría que cambiar. Mientras esto no suceda quedarán los Tribunales como recurso único para poner en su lugar a los que sobran en el deporte. .
UN CASO EN BALEARES
Según sentencia número 401, del 16 de septiembre de 2009, el magistrado titular de un Juzgado de Instrucción de Palma ha condenado a R.G.R. por insultar a un árbitro diciéndole (entre otras expresiones) eres un “gili..payayo”

Según sentencia número 401, del 16 de septiembre de 2009, el magistrado titular de un Juzgado de Instrucción de Palma ha condenado a R.G.R. por insultar a un colegiado diciéndole (entre otras expresiones) eres un “gili..payayo”Los hechos se produjeron durante un encuentro de cadetes de segunda regional celebrado el pasado día 17 de enero de 2.009
El juez ha entendido que estos insultos son constitutivos de una falta de injurias tipificada en el artículo 620, apartado 2º, de nuestro vigente código penal por lo que una vez más se demuestra que insultar a un árbitro es una conducta delictiva.Gracias a la jurisdicción penal queda demostrado, una vez más, que no se puede ir por nuestros campos pensando que insultar a un árbitro son “cosas del fútbol”; insultar a un árbitro (o a cualquier persona) es un falta penal tipificada en nuestro ordenamiento jurídico.
Nuestros jueces tal vez no sean entendidos ni aficionados al fútbol pero son expertos en la aplicación de nuestro ordenamiento más punitivo y son plenamente conscientes de que insultar es un delito y por ello está tipificado en el código penal.

"TENGO DERECHO A INSULTAR POR QUE PAGUÉ LA ENTRADA"
El árbitro onubense Leoncio García González ha denunciado a seis aficionados del partido Tharsis - San Juan, de Regional Preferente onubense y en que actuaba como asistente, que le profirieron multitud de insultos durante el encuentro que dirigió este domingo.

En la denuncia, el colegiado, que actuaba de asistente en el partido que terminó con empate a uno, refleja que pidió a la Guardia Civil que identificase en el propio campo de fútbol a los denuncia
Además de llamarle "perro de aguas", el colegiado señaló en su denuncia que los aficionados le amenazaron con expresiones como "sé que eres de Huelva y cuando te vea por la calle te voy a echar el coche encima", mientras que en un momento dado, uno de ellos le dijo "tengo derecho a insultarte porque he pagado la entrada".

CON MENORES PRESENTES, MAS GRAVE.
Sentencia ejemplarizante en el deporte base local. La titular del Juzgado de Instrucción Número 5 de Avilés ha multado a Manuel M. C. al considerar que «injurió» a un árbitro en un partido de baloncesto, de categoría junior, es decir, 15 años de edad, celebrado el pasado mes de noviembre en el Colegio Paula Frasineti.
Ese día, durante un partido de baloncesto de categoría junior femenino, el padre de una de las jugadoras, Manuel M. C., mantuvo «una actitud negativa hacia el árbitro, protestando constantemente sus decisiones», según la sentencia a la que tuvo acceso este diario. La actitud del progenitor no cesó a pesar de las indicaciones del colegiado, que llegó a parar el partido para reclamar un mínimo de tranquilidad.
La tensión se mantuvo y tras la reanudación del encuentro siguieron los insultos hasta el punto que el denunciado terminó llamando «hijo de puta» al trencilla. En ese momento, el colegiado optó por detener el partido y reclamar la presencia de una dotación de la Policía Nacional, que identificó al implicado y formuló un atestado que sirvió para la posterior denuncia.
De hecho, cuando los agentes policiales se personaron en el centro, fueron otros padres del mismo equipo de Manuel M. C. los que colaboraron con los funcionarios facilitando su identificación.
Durante el juicio rápido, el imputado negó haber insultado al árbitro, aunque reconoce que «se acaloró» y por eso «dirigió al denunciante hijo de la gran... sin llegar a terminar la frase».
En la sentencia, que puede ser recurrida, la jueza considera que «aún cuando no se hubiera llegado a finalizar la frase, es claro que la expresión vertida por el denunciado en un lugar público, lleno de espectadores y durante la celebración de un partido de baloncesto entre menores de edad es claramente injuriosa y destinada a lesionar el honor del árbitro»
Los hechos que desencadenaron este juicio rápido no son algo cotidiano, pero sí una realidad frecuente en el deporte base, especialmente en los encuentros de gran rivalidad. Los árbitros suelen ser el objeto de las dianas de los padres, que, en más de un caso, viven los partidos con una gran intensidad, ordenando constantemente a sus hijos el comportamiento más adecuado sobre el terreno de juego.
Lo más habitual es que los colegiados soporten los insultos sin más. En este caso, el denunciante optó por parar el partido, llamar a la Policía Nacional y denunciar a la persona que lo insultaba. «No puede ser normal que te insulten en un partido. Es un comportamiento que debemos erradicar, todos debemos estar más concienciados».

1 comentarios:

  1. Muy interesante este artículo, que sirvan todos estos casos de precedente, si la gente no se comporta.

    ResponderSuprimir