
Dos tiempos diferentes ya que en la primera mitad los niños del Barbadás le plantaron cara al Ponte llegándose al descanso con un sorprendente empate a cuatro goles. En la continuación los locales fueron aflojando un poco y se acabó imponiendo la lógica superioridad de los visitantes. Muy bien los pontinos y buenas sensaciones de los de casa con buenas individualidades y seguro que en el momento en que mejoren un poco el juego colectivo darán muchas alegrías. Muchos ánimos a su entrenador Miguel recién operado de una rodilla y que no estuvo presente en el partido, y desearle una pronta recuperación.

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