05 abril 2000

FALLECIMIENTO REPENTINO DE UN FUTBOLISTA DEL ARGÉS


José Luis Casero ha repasado mentalmente el rendimiento físico de Imrich Beres durante los tres meses que ha vestido la camiseta del Argés. El técnico no recuerda nada que pueda explicar lo sucedido, que arroje algo de luz sobre un desenlace tan trágico. No tiene constancia de que alguna vez se mareara, le diera alguna arritmia o se sintiera mal.

El jugador esloveno, que estaba en Toledo con una beca Erasmus, se incorporó a la disciplina del Argés en enero para reforzar el centro de la defensa. “Tenía expectativas de jugar de manera semiprofesional en el fútbol esloveno”, subraya el entrenador, quien añade que era un buen chico, algo introvertido, que tenía algún problema con el idioma.

Imrich jugó su último partido con el Argés dos días antes de morir. Fue en Santa Cruz de la Zarza, donde perdieron por tres a uno. “Su comportamiento fue completamente normal”, explica Casero, quien recuerda que en el autobús de vuelta se comió un bocadillo, como el resto de sus compañeros, sin translucir ningún síntoma anómalo ni dejar ningún detalle para la sospecha.

El lunes, su comportamiento también fue completamente normal, incluso el martes por la mañana, cuando acudió a la Universidad. Seguidamente volvió a su casa a comer y luego se echó la siesta.
Después, ya no se levantó.
Como es lógico, la noticia ha sido un mazazo para toda esa gran familia que compone el Argés. “Estuve hablando con su padre, que vino desde Eslovenia a recoger el cadáver, y el hombre no se lo podía creer”, explica José Luis Casero, quien añade que en su país tampoco le había pasado nada que hiciera presagiar tan fatal desenlace.

Tal como explica Casero, Imrich habia superado los reconocimientos médicos a los que se había sometido.

“De todas formas, hay anomalías cardíacas que no se detectan en los reconocimientos”, indica Casero, quien ha estado hablando de este caso con médicos del Atlético de Madrid.
Todos los indicios apuntan a que el joven futbolista debía tener algún problema que no se había detectado en las pruebas. “No hay más que fijarse lo que le pasó a Dani Jarque, el jugador del Español que murió. ¡Más reconocimientos médicos que había pasado él!”, subraya el entrenador del Argés, quien añade que “nadie tiene la culpa de lo que ha pasado”.
El club le tributó un sentido homenaje el pasado fin de semana y ha retirado el número 17, que fue el que exhibió en el partido frente al Santa Cruz.
Toda los miembros del Argés tienen una sensación de injusticia y de impotencia ante lo sucedido. El mazazo ha sido tremendo. FUENTE DE LA NOTICIA: AQUI.NET. 

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